Adelanto de Algunos de los nuestros (Un siglo y más de poesía nórdica). Antología de Francisco J. Uriz

El dibujo procede de Historia de los pueblos nórdicos, de Olaus Magnus (1555)




ALGUNOS DE LOS NUESTROS
(Un siglo y más de poesía nórdica)

Breve selección de textos (con alguno que no ha sido incluido en la edición de definitiva del libro) que sirve de adelanto a la publicación del volumen en septiembre de 2021.

Artur Lundkvist (Suecia)

Afolirismos

Afolirismo: Atajo que lleva de la metáfora al pensamiento.


Ostra: piedra con boca y lengua. Podría hablar pero prefiere convertir sus palabras en perlas.


Los suspiros no han servido nunca para construir puentes.


El que vive de recuerdos no necesita dientes.


Caridad: salvar un pajarillo con las manos mientras se aplastan cientos de huevos con los pies.


Si los árboles no fuesen sordos no soportarían el trino de los pájaros. 


No es menos terrible ahogarse en miel que en barro.


El rebuzno de un burro no necesita ser ampliado por un megáfono.



Hjalmar Gullberg (Suecia)

Ars poetica

Así como cuando una piedra,

una simple piedra corriente

que has tirado al lago, se hunde y desaparece en el fondo,

sube a la superficie

una onda temblorosa y en torno a ella

se forma una serie de círculos

que silenciosamente van extendiéndose alrededor del centro

                       hundido:

¡así querría yo mi canción,

así querría que cayese en tu alma

mi modesta canción!


Elmer Diktonius (Finlandia)

Sólo tengo palabras

Sólo tengo palabras—

pero vosotros que golpeáis:

que golpeen vuestros mazos de hierro

hasta que el mundo sea

lo que queremos que sea.

Sólo tengo palabras—

las malinterpretan.

Pero hay algo que nunca malinterpretan:

cuando vuestros mazos de hierro golpean

y jóvenes brazos martillean

con músculos de bronce.

Sólo tengo palabras—

¡destrozad cada palabra!—

son sólo obstáculos, el asesinato de la fuerza.

Y martillead y atronad

que golpeen vuestros mazos de hierro

hasta que el hombre sea

hasta que el mundo sea

lo que queremos que sean.



Maria Wine (Suecia)

Árbol y poema

Aquí hay un árbol:

el viento canta poemas sin palabras

en su amplia copa

Sé 

que el destino del árbol es convertirse en papel:

un papel con ansias de palabras

Sé 

de una palabra con ansias de plasmarse en el papel

de una palabra con ansias de empezar un poema

Sé 

de un poema no escrito que tiene ansias de su primera palabra

de un poema que tiene ansias de su poeta

Pero sé también 

que el poeta sufre

cuando se tala el árbol para hacerlo papel.


Eila Kivikkaho (Finlandia)

Recuerdo

Las palabras no podían mover montañas,

las palabras no servían siquiera para abrir mi puerta.

Pero cuando te fuiste

las salvé metiéndolas en el calor

como pajarillos desvanecidos al golpearse contra la ventana.

Y nunca se cansan de cantar.

Y siempre las estoy escuchando.

Georg Johannesen (Noruega)

Domingo

Tengo la cabeza vuelta hacia el este 

Aprieto el anillo que me ciñe el cuello 

Nunca podré morir

Uno muere cuando duerme 

La luz despliega su flor de aire

El reloj ha terminado de tejer la noche

Mira, estoy sentado remendando una rosa 

que alguien ha hecho pedazos 

y puntada tras puntada se me van marchitando las manos


Inger Christensen (Dinamarca)

Petrificación 

Allá en la mesa

están mis manos

Debajo en el suelo

están mis pies

Fuera

muy lejos en algún lugar

yo no veo

lo que tú ves

con mis ojos 

Eeva-Liisa Manner (Finlandia)

Creí que era una carta, tirada en el porche,

pero sólo era el resplandor de la luna.

Recogí la luz del suelo.

Qué ingrávida era, la carta de la luna,

y todo se iba hundiendo, como hierro, allí al lado.


Klaus Rifbjerg (Dinamarca)

Nieve recién caída

Te vas a casa después de la fiesta

como de costumbre

te acompaño en tu camino.

Cuando el autobús se ha ido

queda la huella de tus zapatos

en la nieve recién caída sobre la plaza.

Recorro el contorno

con mis labios

y empieza a llover. 


Inger Hagerup (Noruega)

Instante

Como una última súplica se extiende la mano de ella 

entre los vasos llamando a la de él.

Por lo demás hay bastante silencio entre los dos,

bastante silencio después de su último vals.

El corazón lo sabe ya, aunque la mano no deje de suplicar:

Tan inapelable como la misma muerte

es cuando un cuerpo deja de amar

y se despide sin palabras de otro cuerpo.


Henrik Nordbrandt (Dinamarca)

Una vida

Encendiste una cerilla y su llama te cegó

de manera que no pudiste encontrar en la oscuridad lo que buscabas

antes de que la cerilla se consumiese entre tus dedos quemándote

y el dolor te hiciese olvidar qué era lo que buscabas. 

Ernst Orvil (Noruega)

Existencia

Anne volvió de la escuela 

diciendo que en la escuela dicen que

Dios no existe. Yo le dije

tú no debes creer eso.

Bueno ¿entonces Dios existe?

No para los que no creen,

le dije, pero por lo demás Dios

existe. ¿No es eso raro? dijo Anne

Sí, le dije, es raro.

¿Es posible, dijo Anne, no

existir y existir?

Sí, le dije, para Dios es posible. 


Gunvor Hofmo (Noruega)

Barco nocturno

Los pasillos vacíos.

Sólo está encendida la lámpara de la mesilla.

El hospital como un barco

que navega por aguas peligrosas.

Y los pasajeros angustiosamente despiertos.

Atentos a los ruidos de fuera,

algún temblor en el enorme casco del barco,

un grito que nunca llega.

Finalmente el grito se vuelve

hacia los signos de sueño del cielo

interpretados, imagen tras imagen,

por ángeles negros como la noche que abren

los abismos con sus llaves celestes.

Y callada, una enfermera de noche se acerca con paso rápido

a uno que se queja dormido.

El barco se inclina hacia una noche aún más profunda.


Kjell Espmark (Suecia)

Agárrame con fuerza para que no me vaya.

Algo quiere obligarme a que me vaya. Ando errante

en el ocaso, no, no es el ocaso—

más bien una falta de sentido

a lo largo de un camino sinuoso y polvoriento.

Se parece al camino entre el pueblo y la iglesia

pero no es un camino

y aquí no hay pueblo ni iglesia. 

Lo único que sé es que mi errante vagar

me aleja cada vez más de ti.

Sólo tus palabras,

sólo un idioma que me conoce,

conoce cada pensamiento y temor 

puede coger de la mano a mi alma errante 

y llevarme de vuelta a lo que es. 

Yo no logro ver lo que me obliga a alejarme.

Pero parece más fuerte que tus pensamientos.

Y me veo obligada a hundirme en el silencio

a lo largo de esto que tomé por un camino.

Tus palabras se sienten lejanas.

Agárrame. Me voy.


Algunos de los nuestros (Un siglo y más de poesía nórdica). Edición, selección y traducción de Francisco J. Uriz. (Zaragoza, 2021). ISBN: 978-84-17231-30-9

Si desea saber más sobre Francisco J. Uriz:



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